No fue el golpe, la bofetada, fue todo lo que ocurrió antes.
La habitación todavía olía a calle.
A tarde común.
A esos jeans y tenis que había tomado por la mañana a la ligera, sin pensar que pasaría durante el día, esa tarde de aparente normalidad.
Ella estaba sentada el la cama, completamente vestida, parecía que hubiese llegado ahí por casualidad, Como si todavía existiera la posibilidad de levantarse e irse.
Pero algunas decisiones ya están tomadas mucho antes de que el cuerpo las entienda.
No hablaron, el estuvo casi en absoluto silencio.
Ella recuerda sus manos acercándose primero a su cara, la suavidad inesperada con la que acomodó la venda sobre sus ojos, esa mano cerca de ella, hoy aun recuerda ese aroma tan masculino al sentirlo cerca,
Y después...
el sonido.
Pasos.
Cajones.
Tela deslizándose.
Objetos moviéndose en silencio.
Ella no sabía lo que él hacía.
Y precisamente por eso, cada pequeño ruido parecía entrar directo debajo de su piel, estremeciéndola, no sabía si de miedo o placer, o quizás ambos, ella nunca había sentido estas sensaciones, un frio recorría su cuerpo de pies a cabeza una y otra vez, el estomago revuelto, en una sensación confusa de dolor y placer, ¿eran mariposas? Era una extraña sensación jamás sentida por ella, un torbellino de aleteos y espasmos en la boca del estomago, toco su vientre con la mano intentando calmar la guerra entre la pasión y la nausea.
Hay algo profundamente intimo en no ver.
En confiar.
Porque cuando la vista desaparece,
la imaginación ocupa el poder.
- Levántate y desvístete -dijo-
No fue grosero.
Ni siquiera elevo la voz.
Sin embargo era potente, autoridad sin gritos.
Y, así, ella obedeció.
Sin negociación
sin preguntas
como si una parte de ella hubiera estado esperando escuchar exactamente eso.
A veces, la sumisión, no comienza en el cuerpo.
comienza en el reconocimiento.
En esa extraña sensación de encontrar una estructura emocional que, de algún modo, ya conocías.
Era la primera vez que estaban juntos.
O eso ella quería creer, prefería no recordar.
Porque su cuerpo parecía recordarlo mejor que su memoria.
Su olor le desarmaba.
La manera en que él se movía al rededor de ella.
La paciencia de sus manos al tocarla.
la precisión.
Todo en el tenia esa calma peligrosa
Era como si nunca dudara
Y quizá eso fue lo primero que le atrapó
Después vino la bofetada
Rápida.
imposible de anticipar.
el ardor atravesó su rostro antes de poder comprender lo que sucedía
de inmediato sus ojos se llenaron de lagrimas
y ella sintió deslizarse suavemente una debajo de la venda
Desconcierto
dolor
humillación inesperada
algo mas apareció
Ella no lo vio
ni siquiera tenia la certeza
ni siquiera podría decir que le escuchaba respirar
pero podría jurar que sonrió
no con crueldad
con satisfacción
Con esa clase de orgullo silencioso que nace cuando alguien descubre exactamente en donde puede tocar para cambiarlo todo.
entonces la llevo a la cama
la sensación fue abrupta
confusa
el edredón bajo su cuerpo
sus manos guiándola sin apresurarse nunca.
y después
el impacto de nuevo
Uno
Otro
cada vez mas fuerte
mas preciso
mas intenso
el dolor ardía
subía por la espalda
le hacia perder la noción del tiempo
y sin embargo...
ella...
no quería escapar
y eso, fue lo que mas miedo le dio
porque hay momentos en los que el deseo deja de parecer placer
y se convierte en entrega
no supo exactamente cuando ocurrió
solo recuerda la certeza
la devastadora, inexplicable y perfecta certeza
era el
Ella...
Lo había encontrado.




